Aquí encontrarás 5 estereotipos de género en México, y cómo estos estereotipos son una construcción social que ha generado conflictos en la vida de las personas. Utilizar estereotipos de género propician discriminación y distanciamiento entre las personas. Observar la transformación de la sociedad, los modelos familiares y laborales nos exige identificar cuáles son estas nuevas formas de convivencia. En este artículo encontrarás los 5 estereotipos de género que frenan la igualdad en México.
¿Qué es un estereotipo de género?
Un estereotipo de género es una opinión o prejuicio generalizado acerca de atributos o características que hombres y mujeres poseen o deberían poseer o de las funciones sociales que ambos desempeñan o deberían desempeñar. Según la OIT, los estereotipos fortalecen ideas tradicionales sobre mujeres y hombres y refuerzan la discriminación hacia las mujeres. Tanto los estereotipos masculinos como los femeninos generan discriminación, pero los estereotipos femeninos tienen peor valoración social que los masculinos.
“Todas las sociedades se estructuran y construyen su cultura en torno a la diferencia sexual de los individuos que la conforman, la cual determina también el destino de las personas, atribuyéndoles ciertas características y significados a las acciones que unas y otros deberán desempeñar –o se espera que desempeñen–, y que se han construido socialmente”. Instituto Nacional de las Mujeres
Los modelos familiares se han transformado, y con ellas, las formas de manifestar la identidad de sus integrantes. Los modelos laborales también han modificado sus políticas y procesos a fin de diseñar espacios libres de discriminación.
Las personas hoy en día, se cuestionan más los “deberes ser” o los “deberías”, por tanto; los estereotipos de género están cayendo en desuso.
Es una práctica común para asignar a una persona determinada, hombre o mujer, atributos, características o funciones específicas, únicamente por su pertenencia al grupo social masculino o femenino.

¿Cuándo se convierte en algo nocivo?
Un estereotipo de género es nocivo cuando limita la capacidad de hombres y mujeres. Es perjudicial en muchos sentidos.
Un estereotipo de género limita la capacidad de hombres y mujeres para:
- Desarrollar sus facultades personales.
- Tomar decisiones relacionadas con sus proyectos de vida.
- Elegir o realizarse en una carrera profesional.
Los estereotipos de género nocivos pueden ser hostiles o negativos (por ejemplo: las mujeres son irracionales). Pueden ser “aparentemente benignos” (por ejemplo: las mujeres son protectoras).
Efecto nocivo del estereotipo de género dentro de las familias.
Sobre la base de este último ejemplo (las mujeres son protectoras); da como resultado en que las responsabilidades del cuidado de los hijos suele recaer sobre las mujeres de manera casi exclusiva. A los hombres también los afecta este estereotipo porque les aleja del cuidado de sus hijas e hijos, creando un distanciamiento poco favorable.
Una frase que solían usar las abuelas de los 60’s que ilustra un ejemplo : “Un hombre en la cocina, huele a gallina”
Esta frase hacía que ellos salieran corriendo a ver el fútbol en vez de corresponsabilizarse en la preparación de alimentos. ¡Sí que han cambiado los tiempos! Pero… no tanto como quisiéramos. Aún hay mucho por hacer.
Cuando la sociedad espera algo de ti que no eres, o bien; cuando todos quieren que te ajustes a un modelo que no te acomoda, puede ser el resultado de los prejuicios de género.
Los estereotipos pueden afectar la salud de una persona.
El efecto dominó: De la casa a la oficina.

Este desequilibrio en el hogar se traduce en un fenómeno nocivo dentro del campo laboral conocido como “el impuesto a la maternidad”. Al asumir culturalmente que la mujer es la cuidadora exclusiva, muchas organizaciones caen en el error de:
- Sesgos de promoción: Se deja de considerar a mujeres talentosas para proyectos internacionales o ascensos de última hora, bajo la suposición de que “sus responsabilidades familiares no se lo permitirán”.
- La brecha salarial: Este distanciamiento del hombre en el cuidado familiar refuerza la idea de que él tiene “disponibilidad total”, lo que a menudo se premia con mejores bonos o incrementos salariales, mientras que el tiempo de la mujer se percibe como “fragmentado”.
- Agotamiento y deserción: El esfuerzo de cumplir con una jornada laboral completa y, al mismo tiempo, con la carga exclusiva del hogar, genera un nivel de estrés que empuja a muchas mujeres a abandonar sus trayectorias profesionales de alto nivel antes de alcanzar puestos directivos.
En conclusión, cuando el estereotipo aleja al hombre del cuidado y sobrecarga a la mujer, la empresa pierde. Pierde diversidad, pierde visión estratégica y perpetúa una estructura de trabajo rígida que ya no encaja con la realidad del México actual.
¿Por qué se dice que los estereotipos de género son nocivos para las personas?
Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), un estereotipo de género “es una opinión o prejuicio generalizado acerca de atributos o características que hombres y mujeres poseen o deberían poseer o de las funciones sociales que ambos desempeñan o deberían desempeñar”.
Los 5 estereotipos de género que frenan la igualdad laboral en las empresas mexicanas:
1. El impacto de los estereotipos de género en la disponibilidad laboral.
En la cultura laboral mexicana, aún prevalece la idea de que el “buen empleado” es aquel que no tiene horarios. Este estereotipo afecta desproporcionadamente a las mujeres, sobre quienes recae culturalmente el trabajo de cuidados no remunerado. Al evaluar el compromiso basado en la presencia física (presentismo) en lugar de resultados, las empresas bloquean el ascenso de talento femenino brillante que requiere esquemas de flexibilidad o teletrabajo.
2. Liderazgo femenino y los estereotipos de género en la alta dirección.
Existe un sesgo cognitivo que asocia el liderazgo con rasgos tradicionalmente masculinos como la agresividad o la competitividad extrema. Cuando una mujer ejerce un liderazgo firme, a menudo es etiquetada negativamente, mientras que si es empática, se le percibe como “débil” para la toma de decisiones difíciles. Superar este estereotipo implica que las organizaciones redefinan el éxito basándose en la inteligencia emocional y la colaboración, pilares de la igualdad laboral.
3. Cómo los estereotipos de género segregan las áreas de trabajo en México.
Es común escuchar que las mujeres son “mejores para las personas” (recursos humanos, comunicación) y los hombres para las “cifras y la técnica” (finanzas, ingeniería). Este estereotipo limita la movilidad interna y segrega las áreas de la empresa. Para romper esto, las empresas en México deben implementar procesos de reclutamiento ciego y evaluaciones de desempeño basadas estrictamente en competencias técnicas verificables.
4. La penalización de la maternidad (Mothership Penalty).
A diferencia de la paternidad, que a menudo se ve como un signo de estabilidad en los hombres, la maternidad suele verse como un “riesgo” de ausentismo o falta de enfoque. Este estereotipo es uno de los mayores frenos para alcanzar la certificación en la Norma NMX-R-025-SCFI, ya que genera una brecha salarial y de oportunidades desde el momento en que una colaboradora decide formar una familia.
5. Superar los estereotipos de género para romper el techo de cristal.
A menudo se piensa que las mujeres no llegan a la alta dirección porque “no quieren” o “no están preparadas”. Sin embargo, el estereotipo de que el Director General debe ser un hombre crea un entorno donde las mujeres no ven referentes claros. La falta de mentorías diseñadas específicamente para mujeres en México perpetúa este ciclo, impidiendo que el talento llegue a la cima de la pirámide corporativa.

Hacia una cultura de igualdad real en México.
Erradicar los estereotipos de género en el entorno laboral no es solo una cuestión de cumplimiento legal o de responsabilidad social; es una estrategia inteligente para las organizaciones que buscan liderar en el México de 2026. Como hemos analizado, cuando permitimos que los sesgos dicten quién puede liderar o quién debe cuidar, limitamos el potencial de todas las personas y frenamos la innovación.
Construir espacios de trabajo inclusivos requiere el compromiso de cada colaboradora y colaborador. Al adoptar prácticas de igualdad, no solo nos alineamos con la Constitución y la Ley Federal del Trabajo, sino que construimos empresas más humanas, justas y productivas. La invitación está abierta: dejemos atrás las etiquetas y apostemos por el talento sin género.
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Fuentes: https://www.ohchr.org/SP/Issues/Women/WRGS/Pages/GenderStereotypes.aspx